¿Alguna vez te sentiste sola al hacer algo que te motiva y hubieras querido alguien que te acompañe? ¿Qué tus intereses más íntimos no van con los intereses de las personas más cercanas a ti? Y, por tanto, muchas veces te quedaste ahí inmóvil, sin realizarlo, simplemente siendo parte de ese círculo, donde en varias ocaciones no te identificas, y no es que sea malo, que las otras personas tengan otros intereses, es parte de las características de cada uno simplemente. Quieres otras cosas, otras experiencias, pero ¿sola?, no te animas y listo, sigues ahí y sigue pasando el tiempo, y cada vez más rápido.

Tuve un momento mágico exactamente el año 2006, donde mis ansias de viajar eran muy fuertes, el riesgo y la aventura eran mis piernas, y a pesar de que no tenía problema alguno de hacerlo sola, sentía que sería muy lindo compartir estas experiencias con alguien más, hablar con gente que me entienda y que no solo me vean como loca por pensar en los viajes de una manera diferente, y así fue durante un tiempo sin encontrar mi manada, pero después de buscar y estar atenta a mis sentimientos fue donde encontré una comunidad de viajeros donde a pesar de que habían más de 100 países, diferentes idiomas, lugares, distancias, ¡EL SENTIMIENTO ERA EL MISMO! Hablábamos con el lenguaje del sentimiento de compartir los viajes de una manera diferente, no un clásico viaje armado y estructurado, sino de conocer el lugar como un lugareño, sitios, comidas, formas de moverse, la experiencia es definitivamente otra.

Hay muchas actividades que queremos hacer, pero no sabemos cómo, y esperamos que alguien nos toque la puerta y nos presente la opción, pero les aseguro que pocas veces es así, cuando queremos algo, hay que ir a buscarlo, quizás no sabemos por dónde empezar, por donde ir, pero el mismo camino, con nuestra intuición nos guiara por el correcto, siempre y cuando tomemos algún tipo de acción. Cuando lo decimos, lo exteriorizamos, explicamos lo que queremos es más fácil ser oídas y siempre, siempre tendremos alguna respuesta, no estamos solas, buscando algo diferente, existen cada vez más mujeres, buscando esa liberación y deseo de encontrar experiencias nuevas.

Resalto acá esta frase: “EL QUE NO SABE AULLAR, NO ENCONTRARÁ SU MANADA” de Charles Simic. ¡Es maravillosa! Seamos esas lobas aullando, para ser escuchadas y al mismo tiempo estar atentas a las respuestas en otros aúllos que escuchemos. Y eso es un poco lo que me paso a mí, si no hubiera explicado y dicho lo que quería y sentía en ese momento, no hubiera encontrado la persona indicada que me dijera que camino podría tomar y de ahí encontrar mi manada viajera que en mi interior era algo que anhelaba con demasía.

No tengamos miedo, de decir lo que queremos sentir, experimentar, vivir, a veces no lo hacemos, por el qué dirán, vergüenza, conformismo, flojera. Pero una vez que lo hagamos y lo encontremos la recompensa es inmensa.

¡EXPRESEMONOS! ¡¡AULLEMOS!!    

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